
A nivel privado, la gestión del saneamiento tiene una gama infinita, puesto que las propiedades dependerán del interés que haya sobre sus activos de mantenerlos y contar con los recursos necesarios.
En el ámbito municipal, en primer lugar, la gestión dependerá de los planes directores de un departamento enfocado a realizar una gestión eficiente de la red.
La gestión directa por parte de la municipalidad se trata de la prestación del servicio de saneamiento urbano por parte de las propias estructuras administrativas, que engloba el control desde los puntos de conexión con las redes municipales de alcantarillado hasta el vertido al medio natural o la reutilización de aguas depuradas.
Por otra parte, hablando de las gestiones indirectas del saneamiento urbano, las normativas locales, específicamente la Ley 9/2017, de 8 de noviembre, de Contratos del Sector Público, se encargan de regular las adjudicaciones de servicios públicos, tales como el mantenimiento de las instalaciones de saneamiento urbano.
Siguiendo con las normativas encargadas de la gestión, hay ejemplos de normativas que regulan el proceso de vertido de aguas residuales por las que es necesaria la tramitación concreta para autorizar vertidos, regidos por reglamentos específicos de cada comunidad.
Otro ámbito de gestión del saneamiento es el control de los vertidos al sistema de saneamiento, que la administración encargada de su gestión se encarga de establecer sistemas de control, como por ejemplo sistemas informáticos para conocer con precisión el sistema y planificar, controlar y explotar la red de saneamiento urbano municipal con más eficiencia.
Respecto al mantenimiento y limpieza de todos los elementos que configuran una red de saneamiento urbano, si bien en origen era un trabajo manual al 100%, con la evolución de los tiempos, ya en el siglo pasado se pasó de realizar intervenciones puramente correctivas (cuando surgía el problema) a las actuaciones preventivas no selectivas.
En la actualidad en el Saneamiento urbano municipal se están trabajando conceptos GADU ( gestión avanzada del drenaje urbano) donde existe un objetivo claro basado en el uso eficiente de los recursos y el correcto funcionamiento del sistema de alcantarillado, planificando las actuaciones de limpieza basadas en el conocimiento del estado y las necesidades reales de limpieza de la red, con sistemas de información geográficos (SIG), bases de datos y soportes de software especializado en gestión de operaciones de limpieza y mantenimiento de redes de alcantarillado, integrando sistemas de GPS en las flotas de los equipos mecánicos y un sinfín de indicadores parametrizables para poder medir aquello que se quiere gestionar.
Este control y gestión de la red se implanta también a través de un sistema de gestión de calidad del agua según la norma ISO 9001:2008 que permite gestionar en mayor medida los episodios de contaminación. Esta norma se define tres procesos:
- Inspección a industrias.
- Control de la red de saneamiento.
- Control de episodios de contaminación.
Desde ALTAP no perdemos ninguna ocasión para recordar al promotor de un servicio de saneamiento que es el responsable último ante un problema generado por una contratación defectuosa, y casi siempre lo barato sale caro.
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